La prueba definitiva de que algo no cuadraba se produjo cuando, una mañana del día 6 de enero, la hija de nuestra portera vino a enseñarme una muñeca que yo conocía bien porque era una muñeca “reciclada” de nuestros Reyes del año anterior…
Luego, la cosa no iba de buenas y malas niñas sino de ricas y pobres. Menos mal que, al final, los crueles no eran los Reyes Magos sino el mundo injusto en el que estaba creciendo.
Por eso Elena Valenciano es diputada socialista. Porque le parece injusto que los diputados cobren pensiones tras cotizar siete años y los curritos no.
A Elena Valenciano le preocupan tanto las injusticias del mundo, que teme que nos quedemos sin ellas.
Llegará a ministra por lo menos.

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