Estos reportajes son tan buenos, que seguramente sus autores están mal pagados.
Título: Terroríficos encuentros con criaturas de otras dimensiones.
Así, tal cual.
La chica conducía por una carretera cercana a la localidad orensana de Verín, cuando una perentoria necesidad biológica la obligó a desviarse por un camino forestal
Conduciendo de noche, se para a orinar. A.k.a. iba como una cuba.
Eran personas de apariencia sencilla, todas mayores de sesenta años, y vestían como mucha gente de aldea de esa edad: con sus boinas y sus chaquetas de pana.
Indumentaria rural estándar.
Atención a la literatura que meten en el reportaje:
«gélida noche de enero de 1992»
«luminosa mañana de sábado»
Con estos detalles bucólicos, es más fácil seguir la historia.
cuyas capacidades o detalles físicos los hacían más próximos al mundo del más allá que al del más acá
Anda, como Fraga.
Como solemos hacer en estos casos, comenzamos a preguntar a cuanto vecino nos cruzábamos y, por supuesto, en bares y tabernas. No tardamos en dar con Julián, quien había conocido al protagonista de uno de los incidentes de esta clase más interesantes. Nuestro informante nos contó que José Pancho, fallecido en 1962 a los 72 años de edad, nunca volvió a ser el mismo después de ver «aquel espanto».
Que no den a entender que suelen ir de bares y hablar con borrachos es difícil.
