domingo, 11 de diciembre de 2011

Cómo dejar llorando al diccionario

Yo siempre pongo un ejemplo que es claro, hay una profesión que está muy feminizada, la de azafata de vuelo, y que afortunadamente cada vez más hombres se incorporan a ella lo que supone poner en valor esa profesión y que adquiera más trascendencia y que incluso los trabajadores lleguen a ganar más dinero porque se le atribuye más valor. Es muy importante que en profesiones como la de cajera haya también cajeros porque las cajeras ganarán más cuando se incorporen los cajeros. En el caso de las azafatas, si no fuera importante el lenguaje, a los hombres que se incorporaran a esa profesión habría que llamarles ‘azafatas’. Y no solo es que no se les llama azafatos porque nos suena mal sino que se les llama auxiliares de vuelo. Si seguimos la teoría que se dice que da igual decir médico que médica, que abogado que abogada, pues como las primeras fueron azafatas, a ellos habría que llamarles azafatas, con ‘a’.
Yolanda Besteiro, en Nueva Hambruna.


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